Television as a “Safe Space” for Children: The Views of Producers around the World. Dafna Lemish, en “Communication Research Trends”, volumen 28 (2009), n. 3, pp. 3-17. La profesora Lemish, de la Universidad de Tel Aviv (Israel), ofrece un anticipo del libro que publicará en el 2010 donde se recogen las entrevistas en profundidad con 135 profesionales de programas para niños de 65 países.
Las entrevistas han sido realizadas a lo largode cuatro años con motivo de encuentros internacionales de productores y guionistas de programas infantiles, como el Prix Jeunesse International Festival que se celebra en Munich cada dos años (www.prixjeunesse.de). Lemish, experta en análisis crítico cultural de los textos mediáticos, ha llegado a la conclusión que la mejor televisión para los niños, la que es más sensible a sus necesidades como niños y a su bienestar, se produce en canales públicos, educativos y especializados para ese público infantil, y no en los canales comerciales. Los profesionales de ese tipo de programas comparten muchos más valores universales sobre lo que hace bien a los niños de los que podría pensarse viendo las diferencias culturales o los programas dominantes en las televisiones comerciales en muchos países occidentales.
Estos son algunos de esos valores: La televisión tiene la responsabilidad de hacer sentirse seguros a los niños, y de inspirar en ellos una imagen positiva de sí mismos y del mundo; en definitiva, la televisión debe ayudarles a ser ciudadanos fuertes y valientes. Una programación buena es aquella que acerca unos niños a otros borrando estereotipos culturales que marginalizan por motivo de raza, género, etc. “Hay un acuerdo general –sostiene Lemish- en que los niños necesitan crecer en ambientes familiares sanos”. En este sentido, los entrevistados han sido muy duros en sus críticas a la tendencia mayoritaria de las comedias de situación y filmes americanos que presentan familias “disfuncionales”, habitualmente caracterizadas por padres incompetentes, o sencillamente que ignoran completamente la familia, como cuando presentan hogares de single como algo “trendy”. La representación de niños que crecen entre el cuidado y atención de adultos responsables y afectivos es, de acuerdo con los más, la contribución más importante que la televisión puede dar a una infancia sana.
Además, los productores sostienen que estos programas deben ser realistas (“true to life”), de modo que promuevan identificación y apego a figuras auténticas: “en las revistas que leen nadie es real”, dicen; las niñas virtuales son siempre delgadas, lindas y perfectas. Finalmente, sostiene Lemish de acuerdo con sus entrevistados, hay que dar voz a los niños, lo que no equivale a hablar de la infancia con categorías de adultos, sino que significa incorporar la perspectiva de los niños en los programas producidos por adultos. El anticipo promete un libro de indudable interés, si bien se pueden imaginar también desacuerdos por la insistencia machacona y reductiva en los problemas de “género”.
Estos son algunos de esos valores: La televisión tiene la responsabilidad de hacer sentirse seguros a los niños, y de inspirar en ellos una imagen positiva de sí mismos y del mundo; en definitiva, la televisión debe ayudarles a ser ciudadanos fuertes y valientes. Una programación buena es aquella que acerca unos niños a otros borrando estereotipos culturales que marginalizan por motivo de raza, género, etc. “Hay un acuerdo general –sostiene Lemish- en que los niños necesitan crecer en ambientes familiares sanos”. En este sentido, los entrevistados han sido muy duros en sus críticas a la tendencia mayoritaria de las comedias de situación y filmes americanos que presentan familias “disfuncionales”, habitualmente caracterizadas por padres incompetentes, o sencillamente que ignoran completamente la familia, como cuando presentan hogares de single como algo “trendy”. La representación de niños que crecen entre el cuidado y atención de adultos responsables y afectivos es, de acuerdo con los más, la contribución más importante que la televisión puede dar a una infancia sana.
Además, los productores sostienen que estos programas deben ser realistas (“true to life”), de modo que promuevan identificación y apego a figuras auténticas: “en las revistas que leen nadie es real”, dicen; las niñas virtuales son siempre delgadas, lindas y perfectas. Finalmente, sostiene Lemish de acuerdo con sus entrevistados, hay que dar voz a los niños, lo que no equivale a hablar de la infancia con categorías de adultos, sino que significa incorporar la perspectiva de los niños en los programas producidos por adultos. El anticipo promete un libro de indudable interés, si bien se pueden imaginar también desacuerdos por la insistencia machacona y reductiva en los problemas de “género”.
Escrito por Family and Media




Educar en los medios y con los medios. La intervención de Armando Fumagalli en el curso organizado por la Asociación italiana de radiotelespectadores (Aiart) en Mazara del Vallo (28 de marzo de 2010) ha recorrido algunos de los contenidos del siguiente texto, escrito junto con Paolo Braga.
Il milagro Pixar en Venecia
Mensaje del Santo Padre Juan Pablo II para la 39 jornada mundual de las Comunicaciónes Sociales
Mensaje de su Santidad Benedicto XVI para la XLIII jornada mundial de las Comunicaciónes Sociales