Vittorio Andreoli. La fatiga de crecer. Valores perdidos por una adolescencia que recuperar (t.o.: La fatica di crescere. Valori smarriti per un’adolescenza da ritrovare).Ed Rizzoli, 2009, 200 pp.
El objetivo del libro “es presentar, por medio de las palabras, las características, los momentos especiales que pertenecen a la adolescencia, las dificultades que el adolescente puede encontrar” (p.22). Andreoli, director del Departamento de Psiquiatría de Verona-Soave y colaborador habitual del periódico italiano Avvenire, después de haber tratado de presentar de forma práctica el concepto de adolescencia, afronta algunos temas clave a los que se enfrenta cada joven en este período de su vida, un período que es muy bonito, pero también frecuentemente marcado por el sufrimiento, por la fatiga de crecer.
La esperanza, los sentimientos, la fatiga, la muerte, la religión, el amor, el conocimiento, la educación, son algunas de las “palabras para crecer”, porque “la idea es construir una especie de vocabulario para el adolescente”. El adolescente en la escuela está siempre cargando con diccionarios. El vocabulario de Italiano, Latín, Griego, Inglés, presentes en los estantes de su habitación, los consulta, los lleva a la escuela, incluso los estudia... “¿Por qué no tratar de recoger una serie de términos que sean propios de la adolescencia y en los cuales quien la está viviendo puede reencontrarse, verse reflejado?” (p.20). Los términos están pensados para cada uno individualmente, sabiendo que el camino de la pubertad es complejo, lleno de relaciones y elementos unidos entre sí, donde la familia, los medios de comunicación, la escuela y los amigos son algunos de los sujetos con los que más relaciones se establecen, pero no los únicos interpelados: el crecimiento se produce en un contexto relacional.
Los conceptos se organizan en cinco áreas: 1) el tiempo (deseo, proyecto, futuro, compromiso); 2) los sentimientos (vínculos, respeto, simpatía, religión, sagrado, amor); 3) las generaciones (conocimiento, educación ); 4) el cuerpo (sexo, modelo, drogas) y 5) los objetos de culto (motocicleta, discoteca, teléfono móvil, ropa, libros, dinero).
Los medios presentan estos conceptos a través de modalidades muy precisas que influyen decisivamente en el modo de reaccionar y actuar de los jóvenes, no sólo en lo que se refiere a los objetos de culto, sino también a otros valores. Este es uno de los motivos para hacer reflexionar a los jóvenes sobre las ideas fundamentales que guían su crecimiento, utilizando el sentido común, la intuición, y dejando de lado algunos preconceptos erróneos.
Son particularmente interesantes las reflexiones sobre los objetos de “culto” como el teléfono móvil o la discoteca, sobre los modelos propuestos por los medios de comunicación (el cuidado del cuerpo) y la falsa contraposición entre lo real y lo virtual en la relación de las nuevas generaciones con los medios de comunicación.
Incluso sin querer definir los conceptos rígidamente, el autor propone entre otros, la religión, lo sagrado, el amor, como palabras relacionadas con el lenguaje de los sentimientos, pero cuando estos se explican el lector se da cuenta de que se trata de conceptos que van más allá de los sentimientos aunque se manifiesten en ellos. Por otra parte, ciertas expresiones sobre la sexualidad son ambiguas, como cuando Andreoli habla del descubrimiento y evaluación de placer, si bien reconoce que siempre está conectado a una educación integral de la persona que sabe evaluar el cuerpo en su totalidad, que sabe unirlo a la generación de la vida y a la complementariedad: “Hace falta educar a la persona y, dentro de esta educación de la persona humana, está el cuerpo y en el cuerpo está también el sexo. Extrapolarlo y hacerlo un capítulo especial, como con la educación sexual, me parece una mala manera de educar” (p.132).
Entre las limitaciones de la obra podemos decir que, a pesar de las 3-4 páginas sobre cada uno de los conceptos básicos dirigidos a los adolescentes, el libro a decir verdad está dirigido a padres o educadores. Sin embargo, estas páginas se podrían ofrecer individualmente, por temas, a chicos y chicas para ayudarles a pensar y afrontar con más conocimiento su situación, para que se conviertan en un punto de partida del diálogo educativo.
El libro puede ser útil para padres y asociaciones de familias, ya que ofrece con un lenguaje comprensible algunos conceptos que son verdaderas propuestas para afrontar la emergencia educativa. No son ideas nuevas, pero algunas de ellas han sido marginadas del ámbito educativo y de los medios de comunicación, y aquí se presentan de forma atrayente, cercana, con un cierto optimismo. La apertura a la trascendencia, cómo educar en el dolor, en la responsabilidad o en el compromiso, son algunos de los temas que se explican con un lenguaje accesible, con la capacidad de llegar a personas muy diferentes, también a los no creyentes.




Educar en los medios y con los medios. La intervención de Armando Fumagalli en el curso organizado por la Asociación italiana de radiotelespectadores (Aiart) en Mazara del Vallo (28 de marzo de 2010) ha recorrido algunos de los contenidos del siguiente texto, escrito junto con Paolo Braga.
Il milagro Pixar en Venecia
Mensaje del Santo Padre Juan Pablo II para la 39 jornada mundual de las Comunicaciónes Sociales
Mensaje de su Santidad Benedicto XVI para la XLIII jornada mundial de las Comunicaciónes Sociales