Una película para sacudir a los hombres estadounidenses del sopor. ¡Levántate América!

Una película para sacudir a los hombres estadounidenses del sopor. ¡Levántate América!

No hace mucho que en Estados Unidos una diócesis realizó un breve documental para sacudir a los hombres y animarles para que tomen de nuevo sus responsabilidades y por fin empiecen a llevar una vida adulta.

La idea nace de la conciencia de la profunda crisis de la sociedad estadounidense actual donde, en los últimos años, se ha registrado un aumento del 40% de los nacimientos fuera del matrimonio y donde una de cada dos relaciones conyugales acaba en un divorcio. Datos preocupantes y que lamentablemente siguen creciendo en Estados Unidos, como ya habíamos evidenciado en el artículo El precio y los negocios del divorcio .

Un llamamiento al rearme moral

La película pone de manifiesto la crisis de la masculinidad, no de la familia, en la sociedad estadounidense actual. Esto es, hace patente la grave falta de voluntad por parte de los hombres en la toma de conciencia de sus responsabilidades como padres de familia. A Call to Battle , así se titula el breve filme, que está disponible en YouTube y que se ha realizado gracias al apoyo del obispo Thomas Olmsted, de la diócesis de Phoenix en Arizona.

La película muestra una serie de historias de algunos personajes que narran los ataques que ha venido sufriendo la familia en los últimos años en Estados Unidos. El mensaje que lanza es fuerte y claro: en la historia del ser humano jamás ha habido tantas esposas sin esposos, tantos niños sin padres. Todo esto debido a la pérdida del sentido de masculinidad de parte de los hombres estadounidenses. Hace falta cambiar de rumbo, es necesario que los hombres sean valientes, tomen conciencia y se asuman sus propias responsabilidades. De hecho, ¿qué es lo que distingue el ser humano de un animal? Nada más y nada menos que la capacidad de saber dominar su propio instinto y pasiones, para no terminar siendo su esclavo. Los hombres han de volver a descubrir su propio rol, su verdadera identidad y misión, sin tener miedo a los condicionamientos sociales.