Un legado del Papa Francisco: tres palabras para comunicarse mejor en familia
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Recién elegido, el Papa Francisco se presentó ante los fieles con estas palabras: “¡Hermanos y hermanas, buenas tardes! Ustedes saben que el deber del cónclave era dar un obispo a Roma. Parece que mis hermanos cardenales fueron a buscarlo casi al fin del mundo, pero aquí estamos. Les agradezco su acogida. La comunidad diocesana de Roma tiene su obispo: gracias”.
Jorge Mario Bergoglio, argentino, pero hijo de inmigrantes italianos de origen piamontés y ligur, fue el primer Papa latinoamericano, así como el primer jesuita en convertirse en sucesor de Pedro. Su formación era la de técnico químico. Y, antes de tomar los votos, trabajó en una fábrica y también como portero de discoteca.
Obispo y cardenal en Buenos Aires, conoció de cerca la miseria, tanto material como espiritual, y siempre llevó en su corazón a los pobres. De él recordamos su constante e incansable compromiso por la paz, su amor por la Creación —que compartía con el “poverello” de Asís—, su deseo de reformar la Curia romana, su lucha contra los abusos, especialmente contra los menores, y su empeño en el diálogo interreligioso. Sin embargo, no podemos olvidar su defensa de la vida, su lucha contra la “cultura del descarte” y su deseo de ayudar a los novios y esposos a crecer en el amor.
El Papa decía: “Un matrimonio no tiene éxito solo porque dure, sino que es importante su calidad”.
“Estar juntos y saberse amar para siempre es el desafío de los esposos cristianos”, dijo el Papa Francisco con ocasión de una audiencia dedicada a las parejas de novios, el 14 de febrero de 2014. “Me viene a la mente el milagro de la multiplicación de los panes: también para ustedes, el Señor puede multiplicar su amor y regalárselo fresco y bueno cada día. ¡Él tiene una reserva infinita!”. Y, muy consciente del miedo que muchas veces sienten las personas ante las decisiones definitivas, afirmaba que “así como el amor de Dios es estable y para siempre, así también queremos que sea estable y para siempre el amor que fundamenta la familia. ¡Por favor, no debemos dejarnos vencer por la ‘cultura de lo provisional’! Esta cultura que hoy nos invade a todos, esta cultura de lo provisional. ¡Eso no está bien!”
Permiso, gracias, perdón: las tres palabras para una comunicación sana en familia
También durante la audiencia para los novios en febrero de 2014 —en la que el Papa Francisco recordó a las parejas presentes que “sin vino no hay fiesta”, en relación con el milagro de las Bodas de Caná—, el Pontífice, apenas un año después de su elección, entregó las tres palabras clave para mantener la salud de la comunicación en familia.
“¿Puedo? – Permiso”: es “la petición amable de poder entrar en la vida de otro con respeto y atención. Hay que aprender a pedir: ¿puedo hacer esto? ¿Te gusta que hagamos así? ¿Tomamos esta iniciativa, educamos así a los hijos? ¿Quieres que salgamos esta noche? En resumen, pedir permiso significa saber entrar con cortesía en la vida de los demás”.
“Gracias”: “Parece fácil pronunciar esta palabra, pero sabemos que no lo es… Sin embargo, ¡es importante! Se la enseñamos a los niños, ¡pero luego la olvidamos! La gratitud es un sentimiento importante. […] En vuestra relación, y mañana en la vida matrimonial, es importante mantener viva la conciencia de que la otra persona es un don de Dios, ¡y a los dones de Dios se les dice gracias!”
“Perdón”: “En la vida cometemos muchos errores, muchos fallos. Todos los cometemos. […] Tal vez no pase un día sin que cometamos algún error. La Biblia dice que incluso el más justo peca siete veces al día. Y así nosotros también cometemos errores… De ahí la necesidad de usar esta sencilla palabra: ‘perdón’. Generalmente, cada uno de nosotros está más dispuesto a acusar al otro y a justificarse a sí mismo”. Para el Papa, este “es un instinto que está en el origen de muchos desastres”. Y exhortaba: “Aprendamos a reconocer nuestros errores y a pedir perdón”.
Nos gusta recordarlo así, con estos tres consejos que daba a las parejas: ¿Permiso? ¡Gracias! ¡Perdón! Tres consejos sencillos, como su persona, pero que muy a menudo se olvidan en la familia. Así que, retomemos sus enseñanzas de la mano y dejémonos guiar hacia una mayor humanidad y entendimiento dentro del hogar.















