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Si bien en Navidad es común utilizar un calendario de Adviento, no ocurre lo mismo con la Pascua, una fiesta que a menudo pasa más desapercibida, incluso al planificar actividades para los niños. Sin embargo, la Pascua es el centro de la fe cristiana.

Por ello, a continuación, ofrecemos algunas ideas para vivir la espera de la Pascua de manera intencional, al tiempo que se lleva a cabo una actividad educativa y original con los niños.

Prepararse para la Pascua en familia

Para quienes buscan una actividad significativa para realizar con sus hijos, proponemos un calendario para la Semana Santa. Se trata de un cartel en forma de cruz, símbolo del amor y no de la muerte.

Al confeccionarlo, es importante explicar esto a los más pequeños y recordarlo también como adultos: el amor vence el mal a través de la cruz. Por ello, podemos identificarnos con este símbolo desde una perspectiva de gratitud, y no de resignación.

La cruz recortada se dividirá en siete partes, correspondientes a cada día de la Semana Santa. Cada sección, de abajo hacia arriba, representará un día distinto y contendrá una actividad específica.

Algunas ideas para el calendario de Pascua

Las actividades abarcarán desde el Lunes Santo hasta el Domingo de Pascua, el punto culminante de la liturgia. Cada mañana, junto con los niños, se descubrirá la sección del cartel correspondiente al día en curso.

A continuación, te sugerimos algunas ideas, aunque cada calendario de Pascua puede ser personalizado según las necesidades y preferencias familiares.

  • Actividades lúdicas: Crear crucigramas sobre Jesús o armar rompecabezas con imágenes de la Resurrección.
  • Oración en familia: Rezar un Ave María frente al Crucifijo o escuchar y cantar himnos sobre la victoria de la vida sobre la muerte.
  • Servicio al prójimo: Donar ropa a Cáritas o participar en la recolección de alimentos de la comunidad. La fe sin obras de caridad no puede ser auténtica.
  • Momentos en la iglesia: Visitar el Santísimo Sacramento, participar en las actividades parroquiales o realizar en familia una pequeña Vía Crucis con ilustraciones sobre la Pasión y Resurrección.
  • Lectura espiritual: Leer y reflexionar el Evangelio del día, o elegir un libro sobre Jesús y la Pascua para leer con los niños antes de dormir.

 Participar en la liturgia y vivir gestos significativos también dentro del hogar

La familia es, para los cristianos, una pequeña «Iglesia doméstica». Existen momentos que la liturgia propone vivir en la iglesia, pero que también podemos celebrar en el hogar.

Un ejemplo de ello es el lavado de pies, que se realiza el Jueves Santo. Este gesto puede vivirse también en familia, llevando a cabo el lavado de pies en el hogar. Además de participar en este rito dentro de la comunidad eclesial, podemos replicarlo en casa, lavándonos los pies unos a otros como signo de amor, respeto y servicio mutuo.

Este gesto recuerda a cada miembro de la familia que nadie debe imponerse sobre los demás. Cada uno, en su propio rol dentro del hogar, está llamado a amar y servir generosamente a los otros.

La espera: un valor importante para transmitir

Un calendario de Adviento o, como en este caso, para la celebración de la Pascua, nos ayuda a vivir la espera de manera consciente e intencional.

Nuestro calendario hecho en casa deberá excluir todo aquello que sea superfluo y que no contribuya a prepararnos interiormente para la acogida de una Persona.

Pensemos, por ejemplo, en los adornos en Navidad o en los huevos de chocolate en Pascua. No se trata de excluir estos elementos de nuestra vida, sino de recordar que los calendarios litúrgicos están diseñados principalmente para ayudarnos a vivir estas festividades en su dimensión sagrada y espiritual.

¿Tienen alguna idea original para crear su propio calendario?

Recordemos que los niños son muy creativos y tienen una sensibilidad especial para reconocer lo que realmente importa. No solo pueden ser participantes en esta iniciativa, sino también sus creadores.

Demos espacio a la creatividad de todos y ¡manos a la obra!

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