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A continuación, presentamos cinco películas infantiles que pueden ser de gran enriquecimiento para los adultos. Son historias en las que podemos encontrar valores quizás perdidos o dejados de lado, películas que pueden ablandar un corazón endurecido o sanar uno roto.

1.    “Christopher Robin” (2018), de Marc Forster

Nos encontramos en Inglaterra, en los años previos a la Segunda Guerra Mundial. Christopher Robin, el amigo de infancia de Winnie The Pooh, ha crecido y debe ir a estudiar a un internado. Su amigo Winnie y los demás habitantes del Bosque de los Cien Acres le organizan una fiesta de despedida, pidiéndole que nunca los olvide.

Sin embargo, pronto su mente se llena de otras preocupaciones: aun siendo un niño, queda huérfano de padre; luego, cuando se convierte en joven, debe partir al frente como soldado. Se enamora, se casa y se convierte en padre. Tras la guerra, trabaja arduamente para ofrecer una vida cómoda a su familia. Gracias a su esfuerzo, logra ascender profesionalmente y se convierte en uno de los hombres de confianza del director de una empresa.

Pero, absorbido por sus responsabilidades, no solo ha olvidado por completo a sus amigos de la infancia, sino que también se aleja de su esposa e hija, privándolas de su presencia y cariño porque siempre tiene algo más urgente que hacer.

Serán Winnie The Pooh y sus amigos quienes lo confronten con la realidad de su vida y le ayuden a redescubrir el niño que lleva dentro, permitiéndole así convertirse en un mejor hombre y un mejor padre.

Reflexión Familyandmedia: La enseñanza de esta película es que el dinero no lo es todo. Nada es más valioso que el tiempo que pasamos con las personas que amamos.

2.    “El niño con el pijama de rayas” (2008), de Mark Herman

Adaptación cinematográfica de la novela homónima del escritor John Boyne, la película está ambientada durante la Segunda Guerra Mundial y nos muestra el horror de los campos de concentración nazis desde la perspectiva de dos niños que, a pesar de estar separados por una alambrada, logran desarrollar una profunda amistad.

Uno de ellos es Shmuel, un niño judío prisionero en el campo de concentración; el otro es Bruno, hijo de un comandante nazi que supervisa el campo y que vive en una casa cercana.

Bruno descubre el campo casi por casualidad y, en un principio, lo confunde con una granja. A lo largo de la historia, la alambrada que separa a los dos niños parece ser una barrera insuperable para los adultos, pero irrelevante para ellos, pues logran conocerse, apreciarse y construir un vínculo más allá de los prejuicios y las diferencias de sus mundos.

Reflexión: Aunque la historia y su desenlace son dramáticos, la película nos deja un mensaje claro: donde los adultos levantan muros y barreras, los niños aún son capaces de construir lazos de amistad y solidaridad. Para quienes conservan la pureza del corazón, ningún muro es infranqueable.

3.    “Little Boy” (2015), de Alejandro Gómez Monteverde

Nos encontramos en plena Segunda Guerra Mundial, en Estados Unidos, donde un niño llamado Pepper sufre profundamente la ausencia de su padre, quien ha sido enviado al frente de batalla para combatir contra Japón.

Un día, en la iglesia, escucha un pasaje del Evangelio que lo impacta profundamente. Conmovido, decide tomar las palabras de Jesús al pie de la letra. Con un pequeño grano de mostaza en la mano, se presenta ante un sacerdote, tembloroso, y le pregunta qué debe hacer para lograr que su padre regrese sano y salvo lo antes posible.

El sacerdote, conmovido por su fe, le entrega una lista con las siete obras de misericordia corporales, que incluyen dar de comer al hambriento, dar de beber al sediento, vestir al desnudo, acoger al forastero, visitar a los enfermos, visitar a los encarcelados y enterrar a los muertos. Le aconseja ponerlas en práctica una por una, asegurándole que Dios escucha a quienes viven la caridad.

Además, le da otra indicación: hacer amistad con su vecino japonés, un hombre despreciado por su familia por pertenecer a la “raza enemiga”.

El niño se compromete con entusiasmo y, en ocasiones de manera ingeniosa, logra llevar a cabo todas las obras de misericordia.

¿Será esto suficiente para traer de vuelta a su padre?

Reflexión: Sin revelar el desenlace, el mensaje de la película es claro: si tuviéramos la fe sencilla de un niño, veríamos milagros, y el primero de ellos sería la transformación de nuestra propia vida.

4.    “Mi hermano persigue dinosaurios” (2019), de Stefano Cipani

El protagonista de esta historia, basada en el libro autobiográfico de Giacomo Mazzariol, es Jack, un niño que ha crecido con dos hermanas mayores y siempre ha deseado tener un hermano varón para jugar con él.

Cuando su madre queda embarazada y le anuncian que tendrá un hermanito, Jack se llena de emoción. Sin embargo, lo que no sabe es que su hermano nacerá con síndrome de Down.

Con el tiempo, el niño experimenta sentimientos contradictorios: en un principio, lo rechaza y se avergüenza de él, al punto de evitarlo e incluso negar su existencia. Solo después de haber cometido varios errores, Jack comprenderá lo especial que es su hermano y aprenderá a aceptarlo con amor.

Reflexión: La película nos enseña a los adultos a ser humildes, a cambiar de perspectiva y a maravillarnos con las pequeñas cosas de la vida.

5.    “Las crónicas de Narnia: El león, la bruja y el armario” (2005), de Andrew Adamson

Cuatro hermanos se encuentran, de manera repentina y sin haberlo planeado, en un mundo fantástico. Mientras juegan al escondite en la casa de un viejo tío, misteriosamente atraviesan un armario mágico que los transporta al Reino de Narnia.

Este reino, que en otro tiempo fue luminoso y próspero bajo la guía del sabio león Rey Aslan, ha caído en la oscuridad y la desesperación bajo el dominio de la Bruja Blanca, quien ha impuesto un invierno eterno y ha esclavizado a todas sus criaturas.

Los cuatro hermanos no han llegado allí por casualidad. Son los elegidos para derrotar a la Bruja y devolver la libertad a Narnia. Acompañados y guiados por Aslan, inician su misión.

Sin embargo, uno de ellos, Edmund, comete una traición y, según las leyes de Narnia, debe pagar su falta con la vida. Pero Aslan, siendo inocente, se sacrifica en su lugar, ofreciendo su propia vida en un acto de amor y redención.

Sin embargo, su sacrificio no es el final. Como en toda historia de redención y esperanza, la muerte de Aslan conduce a su resurrección, y con ello, a la salvación de Edmund, quien es rescatado y perdonado por sus hermanos.

Reflexión: Esta película nos deja una enseñanza fundamental: la unión nos hace más fuertes, y el perdón, tanto cuando se da como cuando se recibe, nos salva. En cambio, el individualismo solo nos aleja de los demás y de nosotros mismos.

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